Puelles

Esto es un pequeño resumen de cosas, hechos, recuerdos y anécdotas de Puelles en esta zona de Villaviciosa, lamentablemente el paso del tiempo, la desaparición de nuestros mayores y el olvido, son los verdaderos causantes de que no se haya podido ampliar con mas comentarios, cosas que formaron parte de unas personas y un tiempo en el cual era fácil vivir pero súmamente sencilla también la camaradería y la amistad que brotaba con ímpetu en aquellos tiempos, además esos valores siempre han estado vivos entre sus gentes como toda una forma de ser, compartir y de vivir.
Estas viejas anécdotas, recuerdos y tradiciones bajo ningún concepto se deben de perder, deben de estar en la memoria de las generaciones actuales y las venideras, podrán saber y tendrán presentes las referencias escritas de lo acontecido por sus antepasados mas cercanos, modos de vivir en este precioso valle al que todos desean volver cuando están ausentes de una u otra manera y que se llama VALDEDIOS.


Anécdotas, dichos o hechos que ocurrieron y acontecieron hace ya muchos años, pero que resulta gratificante volver a recordar y rescatar, para que no se pierdan por la dejadez o el olvido.

Bastantes años me ha llevado recopilar estos textos, visitando para ello a  nuestros mayores, algunos ya desaparecidos, aún hay muchas personas del lugar que desearía que me contaran " lo suyo", pero muchas son enormemente reacias por diversas causas a estos cometidos, los textos son propios del lugar y algunos de ellos pertenecen y/o son clásicos de la Literatura Asturiana.

Veamos:

De Rozaes vino la gaita,
de Nievares el altavoz,
y los mozos de San Pedro
nos trajeron el acordeón.


Es un viento comprimido
que sale haciendo ruido,
infla y desinfla,
toca la gaita,
toca el tambor,
va para su tierra,
y deja el mal olor.


Hablar de fútbol también es obligatorio puesto que aquí se fundó uno de los equipos mas antiguos del fútbol Asturiano, el equipo del Estrella Azul allá por el año 1949, empezaron de una manera muy precaria puesto que se jugaba en un prau particular llamado “el Sardeu”, luego ya se pasó a un campo más grande, el cual se tuvo que allanar y trabajar bastante rellenando con piedres de la cantera, se pasó a llamar “el Fresnu” y el nombre del Estrella Azul viene de la referencia e historia que se tenía de uno de los equipos punteros en Europa, como lo fue el Estrella Roja de Belgrado de aquellos años.

                                                   

De aquella primera época se puede decir que la directiva estaba formada por Emilio, Senén Hevia, Luis, Adolfo, Jaime, Eliseo y algunos otros.

        

! Quien no recuerda ! el partido organizado por el maestro, (que era un gran promotor de eventos futbolísticos) jugado entre los paisanos de la parroquia, los de arriba del Conventu a los que llamaron” Fustaca” y los de abajo a los que denominaron “Xorrasca”
Los integrantes del “fustaca” eran: Rafael el del Concilleru, Mario Friera que llera el porteru, Luis “el llargu”, Fausto Gonzalez, Jose Maria, Emilio Piquero, Felix Tavila, Valeriano, y José “cinco reales”, Pepe “el de Tile” y Tino “el mancu”.
Los del equipo la Xorrasca” lleren: José Teja, Emilio Villarrica, Salvador Berros, Manolo “el de la campa”, Quico, Alfonso, Graciano Solares, Corso “el madreñeru” Vicente, Máximo, y Atilano.
El partido acabó con la victoria de la “fustaca” por 2-1.

Textos y nombres anteriores recogidos de la edición de la Enciclopedia del futbol Asturiano, puesto que las personas consultadas no estan en disposición de recordar esos momentos, algunas fotos son propiedad de la familia.

De ésa época eran los diálogos en Puelles que decían:

¿Ye verdá, Servanda?
¿El que Rafaela?
Que xuega en la Villa
el equipo “la estrella”.

Al paicer vecina,
pero nun me importa...
tu yes imperiala,
salisteme torda.

Ya vereis que zurra,
¡mialma! vos van dar,
vais perder les ganes
de dir a xugar.

Muyer, nun exageres,
non será pa tantu.
Doscientes pesetes
ofreci al Santu.

¡pues quedes con elles!
porque ganaremos
allá en les Caleyes.
¡Ya verás “La Estrella...!”
¡Vais ver les estrelles!


El equipo desapareció durante una larguísima serie de años, para volver a aparecer en los años 71-72 y llegar a jugar en regional preferente de la liga Asturiana.

De aquellos años eran estas frases:
Nun fai munchu tiempu que en el mio llugar, los mozos del pueblu formaron un equipo de fútbol, los rapazos ya mozucos andaben trás de una pelota, aquí la garro aquí la piesco (coger) empezaron a xugar en un prau que tien José el del Carballal, al lau de un camin que taba to estropeau y que diba pal Concilleru, andaben tos en culerucu (pantalones cortos) con el yasticu (camiseta) rayau, (rayas verticales rojas y blancas) traien calcetos de munchos colores, parecien gente muy rica al estilo de los señores...

El cine y el partido “Estrella Azul” “Imperial”


En esos tiempos, en los cuales el futbol representaba un mas que merecido reconocimiento como pasatiempo, ya que la rivalidad era acusada entre varios equipos de la zona, como se ha visto anteriormente, aparecieron diversas formas de “nombrar” con apelativos “cariñosos” a los integrantes de las formaciones de los equipos de fútbol, en la relación que pongo a contuinuación se relacionan estos nombres nada mas y nada menos que con las peliculas de cine que se proyectaban en aquellos tiempos.

Veamos:

La carretera del fresno --- Caminito alegre
El Público Imperial --- Ahora seremos felices
El Partido --- Canción inolvidable
El Resultado --- Estaba escrito
El ärbitro --- Cantaclaro
El Imperial --- La fiesta sigue


Y estos son los nombres de los jugadores de la época

Germán --- El ángel gris
Luis --- El hijo de la furia
Parajón --- El hombre de hierro
Ramón --- A los pies de Vd
José --- La sombra de una duda
Ismael --- El amado de los dioses
Titi --- Viviendo el pasado
Culin --- Tradicción heróica
Campa --- El asombro de Broon Klin
Alfonso --- Sangre brava
Rasa --- Mañana como hoy
Senén --- Heroico de la venganza
Antonio --- Hombres peligrosos
Muñiz --- El caballero del oeste
Jamel --- El eterno pretendiente

¡Quien va!  ! la mano negra !  Que llera una panda de Puelles que a falta de otros entretenimientos, por les noches dedicabense a gastar bromes pesaes a todos los vecinos, “robaben” por ejemplo alguna oveya pa fastidiar a Felipe:

Mira como corre el tren
y por la carretera el coche,
y así corría Felipe
tras la oveja de noche.


¡Chiva ven!
¡esta cabrona ta berría
por eso nun bien!


Luna llena,
cómo me estás mirando,
estoy pelando,
la pava rabona,
vete al cuernu
con tu voz chillona,
que toy fartucu,
de leche y boroña.


Casastete cuando la guerra,
cuando te caso Trapote,
y ahora casote don Félix
que era un buen sacerdote.


La pulga y el pioyu (piojo)
quieren casase,
pero faltaben mil reales
pa podese matrimoniar.
Toy contentu contestó un indiano
que llera de “Llavares”
“fagase la boda que doy los mil reales”
al run, run, run
y al alma el run, run,run.
Mil reales tenemos,
ahora madrina queremos
contestó una ardilla
posá en la rama de una encina,
fagase la boda que voy de madrina,
que dichosos somos
madrina tenemos
y ahora padrin queremos,
contestoy un cuervu enrriba un pinu
fagase la boda que voy de padrin,
al run, run, run.

De los años escolares y de la estancia en la escuela hay varios testimonios de cómo era el tipo de enseñanza que entonces imperaba.
Hacer mención a la primera maestra de la que se tiene recuerdo cuyo nombre era la Sta Celestina “Dña Tina” como se la llamaba coloquialmente y de la cual lamentablemente no se poseen datos ni anécdotas que destacar ya que está demasiado lejana en el tiempo y los testimonios vivos actuales no tienen referencias destacables de su primera maestra de “les escueles”
Posteriormente vino a la escuela de las niñas hacia el año 1935 un profesor el Sr Barco que era una persona muy culta e instruida y solía exigir a las niñas que aprendieran parte de la Revolución Francesa (¿?) a la cual pertenece esta estrofa:

Eran altos como cedros,
valientes como leones,
cabalgaban sobre cidrones,
águilas en el correr.


Luego vino la Sta Sara en el año 40, era monja Teresiana, tenía varios hermanos y hermanas, y de regio
carácter, era natural de una aldea de Covadonga llamada Riera.
Esta profesora también poseía una cultura amplisima y desarrolló una labor didáctica y pedagógica importante, destacó en el conocimiento de la poesía, el teatro y las comedias, basta con ello poner el ejemplo de cuando un niño perdió un ojo debido a un artefacto explosivo casero, lo cuidó y atendió en todo momento, no suficiente con esto organizó obras de teatro, hizo canciones y coplas para sacar el dinero necesario y con ello poder curarlo. 

                  



La sidra ye lo meyor pa sentar la cabeza y poner el corazón más alegre, el agua estropeaba los caminos cuando llovía ¿cómo diba a dexar entonces la barriga?.
Decía con sabiduría Alfreda, la abuela, que por cierto era una verdadera experta en la degustación de la sidra y, además conocedora de casi todos los cuidados y secretos tradicionales que hay que tener para prepararla como exigen y mandan los cánones tradicionales.

El “Cordoveyu” llera un bichu (cierto) que taba siempre entre los cauces del río y les alamedes del valle, entonces decíase:

Vente pal cestu
que el de “Ovieu”
aquí te aguarda,
el que ye listin y agudu
calentin ta en la cama.


Dibos a por unos “esperteyos” (murciélagos) al Conventu, pa meteilos en el caxón de la mesita, que va a dai un patatús de aquí te espero y asína ya nun y queden ganes de que la peinen, con el sustu que y vamos dar.

La “peluda” llera un bichu (figuración) muy feu y muy malu, que amenazaba a los ñeños  pa asustalos y echalos a correr con “pies pa que los quiero”.


Hay que pena da,
estar manco,
y estar ciego,
sin curar.

Padre Nuestro que estas en los cielos,
con mantequilla démosle hoy.


Esto solía repetir de vez en cuando, hacía comedias para los “chinos” que era la hucha que se ponía en la mesa de la profesora para que las niñas pudieran poner el dinero que quisieran, se anotaban en la pizarra quienes ponían y quienes no, en aquella época una “perrina” y los que más podían “la perrona”.

Como se ha comentado era una persona con un carácter duro tanto que tenía siempre a su lado una vara de bambú..., organizaba diversos tipos de excursiones, e incluso ponía clases dominicales para la gente mayor de la aldea, aprendió a hacer bolillos, punto, tul el cual se bordaba con un hilo especial y que costaba mucho trabajo repasar, ganchillo y mantillas, de las que por cierto era una verdadera experta una vecina de Puelles.

En aquellos años también se aprendió a hacer gimnasia, y mientras se cosía o se bordaba, las niñas tenían la misión
de aprender a los más pequeños a rezar el Padre nuestro el Credo u otras oraciones.
Siempre se iba de mandilón blanco y nunca se juntaban los niños con las niñas ni en los recreos, ni en ningún momento en la escuela.
Cuando se hacía la matanza siempre se llevaba algo a la Srta Sara, aunque no era obligatorio pero... y cuando se robaben les cirueles a D. Jaime esti protestaba a la profesora y luego ella las obligaba a pedir perdón de rodillas.
La escuela carecía de agua y había que ir por ella a Santi o bien al Convento, por el invierno se encargaba de llevar los clásicos braseros para calentar el gélido ambiente de la escuela en invierno, las brasas se las daban los monjes del seminario y se traían en un calderu de zinc, a Nieves se le calló un día sobre el brasero la funda de una almohada y, claro no quedó el menor rastro de ella.
En el recreo se jugaba a la madre, al poquitin (se ponía una cuerda entre dos niñas y se iba subiendo a medida que se saltaba) al escondite, al cascayu, a pio-campo y algunos juegos más.
Para los niños uno de sus profesores se llamaba Crescenciano, que era Zamorano y también daba clases Barco que las simultaneaba con las clases de las niñas.
Otro de los profesores se llamaba D. Eduardo López que era un gran aficionado al fútbol jugando incluso algunos partidos con el equipo de Puelles.

Se jugaba también a un juego denominado “correr el gallu” que ahora en algunos sitios tiene algunas variantes (en más de una ocasión un tanto violentas) durante el curso escolar se recaudaba algún dinero con las aportaciones de los niños y las familias que podían, para que al final el maestro comprara un gallo, al final del curso en un domingo se cerraba un sitio, se soltaba el gallo y los niños corrían detrás de él para intentar atraparlo, cosa que era una tarea bastante difícil y complicada.
Coger “el gochu” era más bien propio de las fiestas y romerias: se cerraba un sitio determinado en el “prau de la fiesta” y se soltaba un “gochu pequeñu” una persona en el interior tenía que atraparlo pero con los ojos vendados, si lo conseguía era para él, es bastante complicado ya que el gochu se embadurna previamente con aceite o grasa para hacer aún más difícil su captura, que no quepa duda que las risas y las voces de los espectadores son estruendosas, y más que ayudar al que está dentro lo que hace es desorientarlo, pero la fiesta y la alegría es lo que premia y lo verdaderamente importante.

En cuanto a otros juegos que eran habituales en nuestra infancia, bastante impropios en nuestros actuales días, tanto que mucho me temo que a casi ninguno de nuestros descendientes se le ocurriría enseñar a jugar a nietos e hijos a juegos como pueden ser por ejemplo “al “deu” “al engruñu” “al escondite” y otros muchos, vamos que es mas que probable que se sientan ridículos ante este tipo de juegos, decir entonces a favor de la utilización de estos juegos tan simples y elementales que lo único que nos demostraban a nosotros mismos eran un tipo de vivencias, relación y amiguismo inusuales en estos tiempos que corren y, por el contrario ahora esta de moda y se priman de una manera inconsciente y deliberada ciertos valores, juegos agresivos etc, predominando en la gran mayoría de los casos el aislacionamiento, el ser o poseer mas que los demás a
toda costa, la lucha por la competencia desorbitada... ya incluso al poco de empezar a caminar.

Para sortear y echar suertes para ver quien se quedaba de madre en cualquiera de los juegos, había varias opciones o cánticos, alguno decía:

Unilla, Dosilla, Tresilla,
Cuartana, Color de manzana,
Perruca la pez, siete,
ocho, nueve, diez,
a ti te toca la vez,
vete a esconder detrás
de esa puerta.


O bien esti otru: Une, dole, tele, catole, quile, quilete, vino la Reina, con su maragate, vino gil, quebró un cadril, cadrilin, cadrilón, cuéntalos bien que veinte son.

Pero volvamos a algunos de esos juegos.
Uno de ellos el “deu”, para el que nos sentábamos en les rodilles de nuestros mayores, padres o mas bien los guelos que siempre fueron nuestros principales “complices” en estos juegos y siempre mirabamos mas pa ellos que pa nuestros padres y, nos decian aquello de:

Esti topo un guevu (el meñique)
Esti echolu en fueu (anular)
esti sacolu (corazón)
esti pulgolu (indice)
y esti comiolu (pulgar).

Y se hacia como que si se comieran nuestros dedos, quedándonos atónitos mirando a nuestros mayores.


El “engruñu” era un juego en el cual escondiense en el puñu piedres, monedes, cromos o lo que fuere, con el objeto de que otru acertase cuantos eren, pagabase la diferencia por exceso y por defecto y si acertaba eren tos pa él, pa ello abríase el puñu y cerrabase muy rápido pa que el otru viese lo menos posible.

Al engruñu
abre el puñu
¿sobre cuantos?
Sobre...


Moviéndonos hacia delante y hacia atrás en las rodillas de abuelos y padres:

Aserrín aserran
maderinos de San Juan
los del rey sierren bienl
los de la Reina también
los del Duque
Truque, truque, truque.


“A la una pica la mula” era mas bien un juego para niños algo mayores, poniase uno con la espalda doblá mirando pa lante y todos los demás saltaben sobre él, el texto cambia dependiendo de la zona de Asturias:

A la una pica la mula
A las dos la coz
A las tres otra vez
A las cuatro un saltu
A las cinco ye mayor el brincu
A las seis canten los Reis
A las siete pongo el capuchete
A las ocho un bizcochu
A las nueve el que quiere
A las diez otra vez
A las once pica el conde
A las doce responde:
¿qué quiere usted señor Conde?
¡chocolate de la caldera!


Y después de saltar el último (si no se derrumbaba la torre que era lo mas probable) el que facía de mula
corría pa coger al primeru que pudiera y turnase en la faena.
“Los Corros” era el juego mas clásico del que se tiene recuerdo, se hacia un corro y se entrelazaban las manos moviéndose hacia delante y hacia atrás:

Tengo una muñeca
vestida de azul
con cuello escotado
y un canesú
la pobre muñeca se costipó
la tengo en la cama
con mucho dolor.


Se coge por debajo de los hombros y se sube hacia arriba y hacia abajo con movimientos acompasados:

Arriba pelele
tu ma te quier
tu pa tamién
arriba pelele
arriba con él.


Con ligerísimos golpecitos en la cabeza que nos daben a los neños/as:

Daba la mocita
en la cabecita
daba daba daba
y no se lastimaba,
tanto dio
que se lastimó.


Uno mas que divertido era el que denominábamos “a pasar la calle”:
Nos juntábamos todos y nos poníamos en fila cogidos de las manos ocupando todo el ancho de una calle y cantábamos:

A tapar la calle
que no pase nadie
que vienen mis guelos
comiendo muñuelos
tortilles amarilles
ponese de rodilles.


Entonces poníamonos de rodilles y muy rápidamente nos levantábamos y empezábamos otra vez desde el principio, era una verdadera forma de pasarlo bien sin molestar demasiado.

Jugar a “la mano” era muy sencillo. Poníamos los puños de los que fuéramos a jugar alternativamente sobre una mesa, unos encima de otros con fuerza, se sacaba el puño de abajo por turno y se decía

¿hay un puñu como esti? ¡Si!
¡ esti otru mayor que esi!

y se daba con verdadera gana al puñu de arriba, el puñu de abajo quedaba muy mal parau... pero luego ya le llegaría el turno...

Formando un corro ¡ quien no se acuerda ! :

El patio de mi casa es particular
cuando llueve se moja
como los demás,
agáchate
y vuélvete a agachar
que los agachaditos
se suelen mojar.

Jugar a “vis veo”.

Vis veo
¿qué ves? (contestando todos a la vez)
Una cosa.
¿de que color?


Entonces se elegía una cosa cualquiera que
viéramos y decíamos sólo el color de un objeto determinado, por turno se decía la cosa que se creía era la que el “madre” había elegido y si acertaba se turnaba la vez.


Se elige un oficio cualquiera, y la que vaya a dirigir el juego se coloca delante del grupo y canta:

Antón, Antón,
Antón pirulero,
cada cual,
cada cual que atienda a su juego,
aquel que no lo atendiera,
una prenda a mi diere.

Entonces hacía continuos ademanes para imitar y acertar el oficio que se elegía, si no se lograba saber el oficio se pagaba prenda.

El borrin en la pescalina, el agua encima.


En los niños eran habituales también los juegos colectivos tales como: el denominado “a palera o al pinchu”, a “les boliches” “el cuchillo, tijera, ojo de buey ”, “el bote” “el lirio o el circulin” y algunos otros más... todos ellos con sus respectivas variantes según los conocemos actualmente y también dependiendo de la zona.
Las “piquilla y alguna que otra rencilla” siempre estaban presentes, las peleas y rivalidades entre varios grupos también, eran famosas las diferencias que había entre los de Puelles y los de la Rivera.

En los finales del verano se facien les “esfoyazes” que como todos sabemos este ritual forma parte de un método sumamente tradicional y arraigado en la aldea, era una fiesta en torno a la recogida del maíz, en las casas y por la noche, todas las personas sentadas en un circulo desenvolvían las hojas de la mazorca descubriendo los granos, se dejaban en la parte de arriba algunas hojas para tejer unas con otras y formar ristras, que luego se ponien en el horru colgaes.

                                                           

Con el resto de las hojas se hacía un montón y se jugaba a la alpargata; se ponían los que iban a jugar alrededor del montón de hojas sentados formando un circulo, se daba un zapatillazu a uno/a que se ponía en el centro entre las hojas y después se escondía la alpargata entre las piernas flexionadas, se la pasaban entre todos unos a otros y había que atraparla a quien la tenía, el que la cogiera solo tenía que dar alpargatazos a quien la tuviera y se cambiaba el turno.

En estas labores se cantaba muchísimo y también se tiraban “panoyazos” unos contra otros y mas de uno salía escalabrau, en la fiesta la diversión y alegría eran totales, se comíen tortilles, jamón, boroña y la sidre nun faltaba, también decir que
era un día ideal para los nuevos o posibles enamorados, para cortejar o tirase los tejos (que de todo había), a un mozu/a que te gustase.
Al terminar el trabayu de la “esfoyaza” se repartía la “garulla” que era una especie de postre por decirlo de alguna manera, ya que era habitual poner nueces, castañes, frisuelos, manzanes asaes, bollinos, tabaco y por supuesto otra vez sidra.
Cuando se hacía este trabajo ocurría una anécdota muy
simpática, que era cuando aparecía el Rey, y esto era un sinónimo de revuelo y gran alegría entre todos los que trabajaban, el Rey se llama a una panoya de un color morado con tonos rojizos, que se encontraba muy de vez en cuando mezclada con las demás, pero el que la encontrara se hallaba con el derecho a besar a una de las mozas que y gustase.

Se cantaba:

Al comenzar la “esfoyaza”
nun me tires panoyaes,
toy faciendo riestres
tengo les manes ocupaes.

Que bien parece el maíz,
esbillao y enristrao
amarillo como el oro,
y de los horreos colgao.

Les manzanes del fornu
ya tienen que dir saliendo
que la esfoyazase acaba
y elles fueron esfreciendo.



Una de las supersticiones más corrientes de la época, y a la cual se le tenía verdadero respeto, puesto que esto siempre se utilizó como gancho para introducir un cierto miedo entre algunas gentes de la aldea, era lo que se denomina “el mal de ojo” tan extendido en muchas regiones Españolas y también con tantas diferencias y formas de interpretarlo entre unas y otras.

Se le atribuía este poder mágico a las personas que creían ser brujas o también cualquiera que se creyera poseedora de ciertos poderes, solo ellas podían tener la facultad de ocasionar todo tipo de males o perjuicios con el simple efecto de su temible mirada.
La bruja era en aquellos tiempos una vieja que por las noches chupaba la sangre a los niños mientras estaban durmiendo y les hacían el mal de ojo o el llamado aojamiento.
Para poder curar a los niños lo primero que había que hacer era buscar a la bruja o la persona que se creyera la causante del mal de ojo, era una tarea muy difícil, puesto que como se puede suponer nadie que se preciara de ello estaba dispuesto a colaborar, el objeto (en el caso de que viniera) era ponerla delante de la poseída y decirle: Dios te bendiga.

Como se ha dicho no era tarea fácil la presencia de la persona en casa del enfermo, entonces en su defecto se llamaba al cura de la aldea para que hiciera la bendición a todos los de la casa.
Si con esto el mal de ojo no surtía el efecto deseado se iba a una desaojadera, para poder pasar el agua por el llamado alicornio, que era un hueso de forma circular y que pertenecía al asta de un ciervo o similar, seguidamente se echaba agua en una vasija de barro a la misma vez que se rezaban las oraciones, siendo el credo en particular la que se oraba frecuentemente, en la oración del credo cuando se llegaba a la parte donde se dice “su único hijo” en ese preciso momento se metía el disco dentro de la vasija y, al tener un agujero en el centro salían las burbujas del agua por él, entonces se decía que el niño estaba “agueyau”.

Para poder sanarlo se requería solamente tener preparada otra agua que estuviera sucia y en mal estado, se agitaba y se echaba en el “llar” cuando las baldosas del suelo estuvieran bastante calientes o al rojo vivo, después el enfermo “agueyau” se bebía el liquido de la vasija y sanaba por completo ¿?.

Sea una ficción o simplemente una casualidad de las que ocurren frecuentemente, expongo algunos ejemplos que ocurrieron hace ya años y en uno fue testigo la abuela Alfreda; estando ella dando de beber a dos bueyes en la fuente de Valeri, pasó por allí una señora que se decía era de una aldea cercana y le echó el mal de ojo, un buey levanto la cabeza y dejó de beber, llevolu a la cuadra atolu y dioi de comer panoyes qu´ y gustaben mucho y no les comió, tuvo así un día y enfermó, entonces ella hablo con su padre y le dijo lo que hubiera pasado, el padre la mandó a que se pasara el agua al buey en casa de un vecino, le dieron de beber el agua de una botella, y el buey empezó a recuperarse y sanó.

Estas supersticiones tan arraigadas en ciertas personas ya la tenían los antiguos pobladores celtas, que inundaron con sus creencias y de buenas costumbres nuestra tierra y, de los que por cierto aún conservamos muchas de sus tradiciones ancestrales (por fortuna ).
Ellos hacían pasar el ganado por el agua de una fuente o de un manantial, para posteriormente llevar el ganado entre el humo de dos hogueras con el fin de otorgarles un poder mágico, de esta manera los celtas consideraban que el ganado ya estaba “sagrado” y por tanto no les entraría ningún tipo de enfermedades durante un año, lo hacían a principios de la primavera y estaba consagrada por su Dios Belenos.
Al fuego del “llar” se acercaban las almas de los difuntos para calentarse, y no convenía barrerlo durante la noche porque impediría a las ánimas acercarse al fuego.

En la Rivera, una hermana de “el carteru” cierto día fue al Carballal, y entonces cruzóse con un perru que se´y metió entre les piernes llambiendola (porque debía de tener una herida), el perru tenia rabia, y ella al poco tiempu empezó a ponese mal, tan mal se puso que voluntariamente ella subió al horru y allí morrió en la más completa soledad.
Isidora (Tita) la de Fernando de Puelles, mordiola un día el gatu que ella tenía, y como no le curaba bajo un día a casa de D Jaime a comentailo y el dijo: ten cuidao a ver si va a estar rabiau, subió luego pa Puelles y el gatu ya taba muertu en casa debaxu el horru.

En los primeros días de noviembre son típicas las fiestas en torno a les castañes llamadas popularmente “maguestos”, se suelen recoger y comer en grupos se asan sobre la chapa de la cocina de carbón, en una foguera al aire libre o bien antiguamente en el llar y se comen con sidra dulce, la del “duernu” acabada de “mayar” en los llagares.
Les castañes representan siempre un símbolo de amistad desde tiempos ya muy remotos, sinónimo de fiesta y alegría comunitaria, en torno a ellas siempre hay momentos de suma diversión, en la actualidad se está recuperando esta bonita tradición, sobre todo en los colegios donde los pequeños estudiantes están entendiendo poco a poco las viejas tradiciones de sus mayores.

Entra mayu y sal abril;
les mayuques van venir.


¡Madre mía! Pared que toy en cinta!
fía mía tarazón.
¿les castañes que comiste,
de que castañeu son?


También había alguien que decía:

El Asturianu pierde los dientes
por beber la sidra fría,
y comer les castañes calientes.


La Sextaferia es otra de las actividades laborales clásica de una aldea y que por desgracia hoy en día ya casi no se lleva a la practica, esta labor consiste en que cuando es necesario los habitantes de la aldea se juntan con el objeto de planear los trabajos comunitarios a desarrollar, como pueden ser reparar o limpiar caminos, pasos o servidumbres.
Antiguamente estas eran labores asiduas y normales, hoy en día este tipo de colaboraciones comunales es
muy poco frecuente, ahora lo que prima para proteger de una manera total es lo que consideramos privado, en detrimento del beneficio colectivo.
Existen Ordenanzas Municipales de varios Municipios de Asturias que obligan de una manera determinada a preservar y cuidar el entorno de una aldea o zona concreta, exigiendo a todos los ciudadanos por igual el cumplimiento y mantenimiento de estas labores.
Las doce retornadas era una oración que se hacía en cualquier momento ya sea en casa o bien en la iglesia.
Cuando se recitaban y según se iban diciendo se volvían a repetir todas las anteriores. Por ejemplo cuando se llegaba a la cuarta se tenían que volver a repetir la tercera, la segunda, y la primera, y así sucesivamente.

Eran estas:

1ª- La virgen pura que nació en Belén.
2ª- La Luna y el Sol.
3ª- Las tres Trinidades.
4ª- Los cuatro Evangelistas.
5ª- Las cinco llagas.
6ª- Los seis candelabros.
7ª- Los siete gozos.
8ª- Los ocho coros.
9ª- Los nueve meses.
10ª- Los diez mandamientos.
11ª- Las once mil Vírgenes.
12ª- Los doce Apóstoles


Los filandones eran las mujeres que se reunían en una casa con el objeto de tejer hilar o bordar, se aprovechaba en ese momento para comentar y criticar si con ello hiciera falta a algún vecino/a de la localidad, en la aldea de Valeri se hacían en la antigua casa de Tecla.
El cultivo del lino en Villaviciosa llamado popularmente el “llin” fue una industria bastante notable.
El filu que ye sumamente finu era un modo más de vida de las hilanderas, ganando la vida visitando las casas particulares o bien filaben debajo los hórreos o paneres, solía hacerse las noches de los jueves y los sábados principalmente, puesto que
como es de sobra conocido estos días son los apropiados para los posibles “cortejos” a esto se llamaba ”echar la presona”, les pieces para hilar se llaman: fusu, rueca y rocada.
Cuando se empezaba un copo de lino, se le llamaba “esmesar”

Se cantaba:

Con la rueca en una mano,
y el fusu en la faltriquera,
voy a pasar a casa la vecina,
a murmurar de vida ajena.

Y tambien:
Con la rueca en mi cintura
yo me gano mi dinero,
poco se gana filando
pero mucho menos dormiendo.
 

    

En Puelles existe la tradición que se remonta a tiempos muy antiguos, de bajar la virgen nuestra Señora de las Angustias de la aldea “El Arbazal” a la iglesia parroquial de Valeri donde se pone en el altar al lado de la virgen Nuestra Señora de la Cabeza, allí esta durante una semana en la que se celebran diversos actos religiosos, retornando posteriormente a su lugar de origen, tanto en la bajada de la Virgen como en la subida siempre se hace el recorrido andando (si el tiempo lo permite) según se camina se hacen paradas cada cierto tiempo, se cambian los portadores de la virgen, el coro canta durante varios minutos el gloria, y se rezan diversas oraciones, van precedidos por personas que anuncian el paso de la Virgen mediante voladores, caminando, esta ruta tiene los difíciles caminos, comunican Valeri con El Arbazal en lo alto del valle de una montaña a otra, su recorrido es sumamente cansino y por momentos con tramos de difícil ascensión, había devotos y fieles que estaban ofrecidos/as a la Virgen, e iban vestidas con hábitos blancos con capucha incluidos, antiguamente solían ir descalzos haciendo penitencia y en completo silencio.

                         

En la llegada al Arbazal después de entrada la Virgen, los “fieles devotos ofrecidos” entraban de rodillas desde las puertas de la iglesia al altar.
En las fiestas de la Virgen de la Cabeza en Puelles, y que se celebran la séptima semana después de Pascua, siempre se hace una especial veneración por la Virgen la cual en ése día se engalana convenientemente, haciendo resaltar especialmente su manto de color morado bordado en oro, y se lleva en procesión por el exterior de la iglesia junto al “ramu” delante del párroco y los feligreses , luego se celebran los diferentes actos religiosos, sonando los acordes de gaitas y tambores en varios momentos. 

        

El “ramu” es lo que ofrecen voluntariamente las personas a su Virgen, quesos, boroñas, pan, diversos productos cárnicos, licores, aves, etc. etc. con el objeto de subastarlos en lo que se llama la subasta del “ramu” de la que se encarga de una manera eficiente Antonio el de Vallinaoscura (muy popular en la zona), cualquier persona puede pujar por los diversos productos al mejor postor, el dinero con ello recaudado se destina a posibles mejoras en la Iglesia u otras causas relacionadas con ella.

                                                     


                          Como se ha dicho anteriormente se celebra con gran fervor de las gentes de esta zona, la Romería que se denomina CINCUESMA, que se celebra en el séptimo día después de celebrada la Semana Santa.
Para ello se baja la Virgen de las Angustias que está en la aldea del Arbazal en lo alto del valle, a la Iglesia de San Bartolomé que está en Pueyes, durante una semana se encuentra junto a la patrona de Pueyes la Virgen de la Cabeza.
En el día señalado se dispone para marchar por caminos que al principio son fáciles pues discurren por la actual carretera, pero en los tramos finales muy complicados porque son sobre terrenos y caminos vecinales que se presentan muy empinados y dificultosos.
Durante la marcha se forman dos coros, el de mujeres va detrás de la imagen de la Virgen, y los hombres van delante, se reza el rosario y La Salve que dice así : Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María madre de Dios ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte amén Jesús.
Durante el trayecto se tiran voladores, anunciando el paso de la Virgen, y cuando se llega al cruce del Monasterio de Valdedios se hace una parada mas larga puesto que se canta el Padre Nuestro y el Gloria al Padre.
Celebrados los oficios religiosos en la Iglesia del Arbazal se canta: Viva la Virgen de las Angustias, que en nuestro pueblo tiene su altar y reine siempre, triunfante Cristo, en nuestro pueblo noble y leal.
Cantos de los dolores:

Cantan los hombres en primer lugar y después las mujeres que repiten el mismo texto en el canto de cada intervención.

Tuviste el primer dolor
cuando Simeón predijo
que verías a tu hijo
hecho un blanco de furor
y que tu pecho de amor
traspasarían reigores.

Ahora cantan las mujeres

!Oh! Reina de los dolores
!oh! señora y Madre mía
!oh! dulce Virgen María
ruega por los pecadores.

Nuevamente los hombres y así sucesivamente.

Segundo dolor pasaste
cuando Herodes huyendo
para Egipto descendiendo
contigo a Jesús llevaste,
de este modo le libraste
de los barvaros reigores.

Tercero dolor fue cuando
dejaste Jerusalén perdido
a Jesús mi bien
en el templo disputando
escrituras explicando
enseñando a los doctores.

Cuarto dolor Virgen Pura
fue cuando a Jesús mi luz
visteis con pesada cruz
en la calle de la amargura
allí con gran ternura
contemplaste sus dolores.

Quinto dolor fue el mirar
A Cristo entre dos ladrones
los verdugos y sayones
llevarle a crucificar
allá en el mismo lugar
se eclipsaron sus dos soles.

Sexto dolor fue al tener
Cristo entre tus tiernos brazos
estrechando entre tus brazos
al hijo de tu querer
y por tanto padecer
el amor muere de amores.

Séptima pena crisola
tu martirio ha de enterrar
si en Jesús ha de quedar
triste afligida y sola
triste estandarte tremola
la cruz de nuestros errores.