Puelles

 

CANTICOS


Los cánticos originarios del lugar eran como se puede suponer demostraciones de alegría con muchísimo aire desenfadado y cierto tono burlón en muchos casos, hay que tener en cuenta que en las gentes de la aldea asturiana en general y, en aquellos años en particular estos actos a modo de cánticos, no eran nada más que el despertar y resurgir de una manera más que espontánea sus corazones y caracteres un tanto indomables y bravíos, fueron y son algunas de sus alegrías, las que llevaban ocultas consigo mismo y, que posteriormente exteriorizaban de una manera espontánea cada uno de ellos con sus formas personales de decir, hacer o cantar.

Veamos algunos de los ejemplos:

Al salir de la esfoyaza

Felipe garró un preseu ( engazu )

y hubo de rompei un brazu

a una ñeña del Polleu,

y detrás salió Alfonsa

riñendo con mucha prisa,

“ tú que ficiste Felipe,

que ye una ñeña de “Crista”

que vien de la esfoyaza

de “Manuel el de Basilisa”.

Ya cayó la fueya al roble,

ya floreció la espinera,

el hombre de más bigote

ye “Salustio el de la Rivera”.

Maria si vas al monte

no me traigas leña verde,

estando un día atizando

saltome una chispa al dengue (mandil).

Pilangando me voy,

pilangando me vengo,

y la mio Maruxina en casa la tengo.

¿qué faes Maruxa?

¡toi barriendo!

¡pues barre bien!

Pilangando me voy,

pilangando me vengo.

Toi cociendo el pote,

¿y el pote?

¡ quemome !

( y se salía corriendo tras el que lo decía)


Segador que tas segando

debajo de la neblina,

si la guadaña nun corta,

saca la piedra y afila.


Rosita plancha su saya,

Rosita la plancha bien,

Rosita se va a la playa,

con su muchacha de bien.

Con su muchacha de bien,

Rosita se va a la playa,

con su primita Isabel.


Una suegra y un candil,

son dos estorbos en casa,

la vieya, roñe que roñe,

el candil gasta que gasta.


Domingo de San Sarapico,

de pico mortero,

pasó por Oviedo,

con un carro de cocos

y otro de mocos,

el que abre el primero,

los chupa todos

menos yo,

que soy el rey de todos.


El trébole , el trébole,

a coger el trebole,

la noche de San Juan

A coger el trébole,

el trébole, el trébole,

a coger el trébole,

los mios amores van.



Aquí me tienes

de nuevo dispuestu a continuar,

el palu que y diste al pitu

ya lu vas a lamentar.


Dale dale Patricio

Que la puerta del quicio se sale

Patricio dale

Que la muela del juicio te sale.


GUi Gui Gui

los de Puelles, los de Puelles

Gui Gui Gui los de Puelles

estamos aquí.

Unos beben vino

Otros aguardientes

Y los más borrachos

Agua de Valeri.





PANDORGAS Eran cánticos y diversos dichos que se cantaban o decían a lo largo y ancho del valle, normalmente se juntaban previamente en el prau de Solis, para conjuntar las acciones y poder representarlas al unísono a lo largo de la noche. (siempre empezaban a las doce en punto). Se tiene constancia que estos actos eran ya efectuados en la Edad Media, de la que se tienen varios documentos que lo atestiguan fehacientemente.


Lo efectuaban tanto hombres como mujeres y no se discriminaba a nadie ( en otros lugares se sabe que sólo lo hacían los hombres) porque casi todo el trabajo y labor en una casa de aldea era y es compartido por norma general a partes iguales entre homes y muyeres, y esto nun diba a ser menos.

Unos poniense en Castiellu, en La Viña, también en la Peñona, en Llaneces y, otros en Valeri por la zona el Toyu y algún que otru llugar más, pero siempre alejaos de les cases (por lo que pudiera pasar) a onde diben dirigios los cánticos y toda una serie de ruidos, el casu llera llamar la atención con cualquier cosa y de cualquier manera, incluidos los petardos y voladores.

La jarana y alborotos eran tremendos, el buen ambiente compartido entre todos también. Los destinatarios de estos actos... ¿?

El objeto y destino final de esta algarabía y bullicio era “despertar” y hacer ver a todos los vecinos del valle, que había un viudo/a en estado de nuevas nupcias, si con este jolgorio y bulla tan sonada y pintoresca que se facía, la persona objeto de estos actos invitaba a sidra o lo que fuere de comer y beber, la fiesta y el jaleo acababa en el acto automáticamente y todos tan contentos, (me pregunto con que cara de circunstancias entrarían en sus casas los pandorgueros después de efectuados todos estos hechos, y como los recibirían ¿quien se atrevía a entrar el primeru? ) hay que decir que en muchas de las ocasiones, los “pandorgueros” echaban a correr como unos verdaderos posesos ( dominados por los espíritus y furia ajena) “como alma que corre el diablu” porque el viudo/a escorrialos como “el zorro corre tras les gallines”, incluido naturalmente algún que otru trompicón e insulto de por medio.

Este tipo de actos no era casi nunca sinónimo de burla o mofa, sino un modo un “tanto particular” de demostrar cierto amiguismo y camaradería pasándoselo “pipa” en aquellos tiempos entre vecinos, ¡por supuesto que los receptores de estas pandorgas no opinaban lo mismo!.

Veamos algunas:


Dices que te caen del bolsu les doblilles (perres)

ganasteles en el Conventu,

limpiando les bacenilles.

Cuando te vayas a acostar,
has de mirar debajo la cama,
que nun venga la difunta,
ni te vaya romper el alma.

Casavos a estes altures,
ya secos como estadoños,
va a davos tantes calentures,
que vos lleven los demonios.

Mas quisiera ser gallín,
y que el raposu comierame,
que casame con una vieya,
siendo yo mozu solteru.

Yo caseme con un vieyu,
pa tomar buen chocolate,
y resulta ahora,
que el molinillu nun bate.

Tengo los amores puestos,
en una señora viuda,
más los quisiera tener,
en una figar madura.